Hemos tenido como todas y en eso no hay ninguna excepción, nuestros altos y bajos. Ahora se podría decir que estamos en el subibaja. No es fácil, nadie dijo que lo fuera, y hemos cambiado mucho desde que nos conocimos, en algunas cosas para bien y en otras no tanto. De todas formas en algunas cosas somos tan distintos que es todo un desafío el estar juntos.
Imagino que a todo el mundo le pasará, las cosas que en un principio nos parecían nimiedades y hasta aspectos pintorescos de la personalidad del otro y que nos atraían por ser tan diferentes a la nuestra, con el tiempo se vuelven irritantes y nos gustaría cambiarlas. Pero lo más bueno, lo mejor es intentar aceptarlas.
Aunque a veces nos parece imposible, nos irritamos, nos tiramos con los floreros, perdemos la paciencia y decimos “así, no más”, por suerte siempre uno o el otro, o los dos juntos, encontramos cosas por las que vale seguir.
Digo por suerte porque a mí me hace feliz haberlo conocido y estar con él, saberlo en mi vida; y aunque él tendría una forma muy distinta de decirlo, también para él es bueno estar conmigo, “sino para qué”, serían sus palabras seguramente.
De por qué estar conmigo, debería decirlo él. De por qué estoy con él, voy a decirlo yo:
Me gusta estar contigo porque estás, porque puedo contar contigo. Me gusta porque contigo me siento segura y no hay otro lugar en el mundo más feliz que tus brazos. Me gusta porque puedo confiar en vos, en tu sinceridad. Me gusta tu piel y tu olor, tus manos y tu boca. Me gusta porque te extraño, y me hacés falta, porque ansío el momento en que volvamos a vernos. En fin, me gustás mucho y me gusta como me siento cuando estoy contigo.
Ahora estoy aprendiendo a quererte de una forma diferente y, espero, mejor, dame tu apoyo para que así sea, tenme paciencia y sé tolerante con mis recaídas, ayúdame porque eso me hará bien y nos hará bien a los dos.



















